viernes, 10 de febrero de 2012

Ajedrez. Juego Español.

El otro día noté el ambiente un poco caldeado. Como siempre hago en estos casos decidí retirarme a mi habitación y desconectar con el mundo, el cual había decidido discutir sobre lo “muy mal” que está el país. Huir y mirar hacia otro lado como hago casi siempre, ya que siempre que hablo, la lío. Abrí la pestaña del jueguecito del ajedrez y ¡Pum! a jugar.
Me acordé de que, de pequeño, en clase, una profesora me dijo que el ajedrez había sido creado en España a petición de un rey (no tan guay como Juanqui) (es que yo soy muy monárquico) que quería un juego en el que todas las partidas fueran diferentes. No sé muy bien qué fue lo que me hizo entrar en Wikipedia para cerciorarme de lo que me habían enseñado 10 años atrás, pero el caso es que metí en google “ajedrez”. Como la entrada tenía más de 5 líneas y el tema tampoco me interesaba tanto cerré la pestaña sin leer ni una letra, soy el reflejo de la sociedad de hoy en día.
El caso es que me quedé pensando en cómo está el país ahora, y a mi mente no se le ocurrió otra cosa que jugar al ajedrez siendo España.
Por supuesto escogeríamos las piezas negras. Da igual que esté demostrado que el jugador que sea blancas comienza con una ventaja sobre su rival, da igual que en España haya muchos más blancos que negros (por supuesto no voy a mirar la proporción el tema no me importa tanto) lo que no querría nunca este país es que le tachasen de racista. ¡Por favor! Las piezas negras tienen los mismos derechos que las blancas, y en nombre de la comunidad china española exigiría que el jugador pudiese escoger unas piezas amarillas, ante todo, igualdad.


De los ocho peones con los que se empieza quitaríamos dos, pues están en paro. De los seis restantes tres serían mujeres y los otros tres hombres, repito la igualdad en España es lo primero.
Las torres estarían en construcción. Una de ellas ha sido comprada por el Corte Inglés por lo que está más avanzada que la otra, que es una obra pública que contaba con un presupuesto de un millón de euros, pero que va por la tercera planta y ya supera los 8. Tranquilos que es moderna, la está haciendo Calatrava. No se sabe si se podrá mover en horizontal y en vertical, pero brillará de manera diferente según le dé el sol por la derecha o por la izquierda.
Los caballos, uno español por supuesto y otro… una yegua percherón, que eso siempre vende mucho. Tirarían de un carro por las casillas del tablero, sablando a los guiris hasta que llegase una asociación ecologista-defensora de animales a decir que ese esfuerzo es un quebrantamiento de derechos equinos… y a ver quien les dice que no, que estamos en España. No queremos que nos tachen de anti equinos, mejor les damos una zanahoria a cada uno y listo. Hablo de los ecologistas no de los caballos.
Los alfiles no sé lo que son. Así que nada.
A la reina le dejaríamos plenos poderes, y libertad de movimiento, como si se quiere ir a vivir a Londres. Vigila realmente bien a su familia. Con familia me refiero al concepto español de familia, sangre de tu sangre, todo el mundo sabe que… a ver… por poner un ejemplo… un yerno no es familia, y mucho menos familia real.
El Rey de España sería el puto amo. Todo los años por navidad nos regalaría un discurso y además se llamaría Juan Carlos, el primero de todos ellos, la piedra angular. Yo es que soy muy monárquico, no juancarlista, monárquico.
En fin, mi mente lo tiene claro, perderíamos.

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